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viernes 5 de septiembre de 2008

La basura un tesoro escondido para los municipios


La basura un tesoro escondido para las municipalidad,
una alternativa para el desarrollo...!!!!


© AMUNIC

Autores: Andrés Blackwell

Fernando José De la Llana Baca

Roberto Gerardo García López

Juana Ortega Soza

La basura es un tesoro

Alternativa de manejo integral de desechos sólidos

Este librito ha sido posible gracias al financiamiento de la Federación Canadiense de Municipalidades.

Presentación

En junio del año 2001, un grupo de municipios de la Asociación de Municipios de Nicaragua (AMUNIC) se juntaron en una iniciativa llamada La Basura es un Tesoro. La iniciativa depende de una decisión municipal de sacar provecho económico de los materiales orgánicos e inorgánicos que encuentra en los desechos sólidos. Una vez que toma esta decisión, el municipio participante recibe asistencia técnica y se une a un sistema de intercambio con los otros municipios participantes. En la actualidad, la Iniciativa cuenta con el apoyo de la Federación Canadiense de Municipios.

Una característica importante de la Iniciativa es su énfasis en la acción práctica inmediata. No empieza con un estudio. No requiere un análisis de factibilidad. Parte de hechos innegables para cualquier municipio en Nicaragua:

4 el municipio está obligada a realizar la limpieza pública.

4 los pagos de la población municipal por el servicio no cubren el costo de la recolección, mucho menos la disposición de los desechos.

4 los desechos sólidos en el municipio están compuestos, en su mayor parte, de materiales orgánicos

4 se pueden convertir los materiales orgánicos en abono.

4 una buena parte del material inorgánico es comercializable.

En la Iniciativa, el municipio establece una abonera y un centro de acopio y empieza a procesar y vender algunos materiales orgánicos e inorgánicos. Con la asesoría de AMUNIC y el ejemplo de otros municipios, en un período de seis meses un municipio puede estar vendiendo abono orgánico, papel, plásticos, vidrios y metales. En el camino, puede ser útil ubicar recursos extraordinarios para algunos gastos capitales, pero normalmente las actividades se inician con el personal municipal y los recursos físicos existentes. Solo hace falta la voluntad y el conocimiento para reorientar su uso.

Hemos resumido las lecciones aprendidas por el equipo técnico de AMUNIC en siete pasos que llevan a la venta continua de materiales orgánicos e inorgánicos y preparan para el paso ocho. En la descripción de cada paso se identifican algunos municipios que lo han tomado y están dispuestos a mostrar sus actividades y resultados.
El paso ocho--la recolección segregada completa--es la meta inmediata. Después de los primeros siete pasos, cuando empieza a recoger los desechos domiciliares en forma segregada, un municipio puede vender la mayoría de sus desechos sólidos. Durante el mes de septiembre 2003, mientras AMUNIC prepara este librito, los municipios de Somoto, Boaco, La Concepción, y San Rafael del Sur están tomando el paso ocho. Con ellos, y los otros que siguen, la Iniciativa La Basura es un Tesoro pretende seguir afinando los pasos uno al ocho y descubriendo los pasos siguientes.
Los sueños de una gran agricultura orgánica y de industrias centroamericanas que procesen materia prima local serán posibilidades reales cuando los municipios de Nicaragua suministren volúmenes importantes de abono y de materiales clasificados cada semana. Para que hagamos realidad estos sueños, y todos empecemos a trabajar en función de ello, AMUNIC pone en sus manos este librito esperando que les sea del mayor provecho.

Luis Antonio Sarantes

Presidente de AMUNIC

Primer Paso:

La abonera municipal

En todos los municipios de Nicaragua, hay más material orgánico en la basura que cualquier otra cosa. Esto es diferente a los países industrializados, especialmente de los que tienen climas más fríos. En ellos, normalmente, los materiales orgánicos naturales suman entre 20% y 30% de la basura: entre 70% y 80% consiste de materiales inorgánicos o compuestos. Aquí, en cambio, entre 65% y 90% son materiales orgánicos naturales.

Este dato es muy importante. Cuando se quiere aprovechar los materiales desechados en Nicaragua, hay que empezar con los materiales orgánicos, constituyen la mayor parte de la basura.

La manera más simple y directa de aprovechar los materiales orgánicos naturales es utilizarlos para producir abono orgánico. Esto no es complicado, pero requiere una decisión firme y una actitud persistente. Y, antes de nada, requiere la creación de una abonera municipal.

La primera pregunta acerca de una abonera es el terreno. ¿Dónde se debe ubicar? No hay una respuesta única. Es importante saber que no se trata de un terreno grande. Con una manzana se puede procesar 10,000 toneladas de material orgánico al año. Fuera de Managua, no hay ningún municipio en el país que necesite más de dos manzanas. También es importante saber que una abonera no requiere un estudio de impacto ambiental.

En muchos casos, lo más fácil y lógico es ubicar la abonera en un terreno municipal. En San Rafael del Sur, por ejemplo, se tomó una manzana del terreno donde se encuentra el basurero actual. En Matagalpa, se decidió utilizar parte del terreno dedicado al vivero municipal. En Boaco, se compró un terreno contiguo al rastro municipal, aprovechando la entrada y el camino existente. En Jinotega, se acondicionó un espacio al lado del centro de reuniones que tiene la alcaldía. En Somoto, se decidió usar un viejo basurero, abandonado hacia varios años.

Lo importante es decidir y empezar. Solo en el caso que no haya ningún terreno municipal que reúna las condiciones mínimas será necesario dedicarse primero a la identificación y compra de un terreno nuevo. Lo esencial es que haya acceso para camiones, que el terreno esté relativamente plano, y que haya agua.

Lo del agua es importante porque la producción de abono requiere un control de la humedad. Puede ser agua potable que llega por tubería. Puede ser un pozo. En algunos casos, mientras se determina el costo y la manera de pagar por un pozo, el municipio ha llevado agua al sitio con un tanque portátil. A lo largo, esto no es aconsejable porque termina costando más. Por eso es importante asegurar que el local tenga la posibilidad de un suministro continuo de agua.

La otra característica física que se necesita es un techo para suavizar los efectos de la lluvia y el sol. El área techada no tiene que ser muy grande, y puede construirse poco a poco mientras aumenta la producción. Boaco utiliza un galerón de 5 metros por 15. San Rafael del Sur utiliza unos techos de palma, sobre unos marcos de palos rústicos, para cubrir tres camas de metro y medio por 20 metros de largo. Matagalpa cuenta con varios patios techados, ninguno mayor de 25 metros cuadrados.

La abonera debe diseñarse para producir tres tipos de abono orgánico: compost, bocashi y lombrihumus. El compost es el abono básico, el que generan los micro-organismos cada vez que se juntan materiales orgánicos en cantidades suficientes, se agrega agua y se voltea con frecuencia. El bocashi es un invento japonés que acelera la producción del abono y enriquece el producto, a través de la adición de ciertos materiales seleccionadas, especialmente levadura, melaza, carbón, y cal. El lombrihumus es el producto de las lombrices que pueden vivir, criar y reproducirse en los canteros o camas de material orgánico.

El producto principal debe ser el lombrihumus: tiene mayor valor nutritivo para el suelo, mayor demanda en el mercado y, por ende, mejor precio. Dependiendo del volumen y la ubicación geográfica, los precios del compost van de C$ 15 al C$ 25 el quintal, de bocashi de C$ 30 al C$ 45, y del lombrihumus de C$ 60 al C$ 90.

¿Por qué, entonces, aprender las tres técnicas? ¿Por qué no concentrarse exclusivamente en el lombrihumus?

La primera respuesta es técnica: la producción de lombrihumus en cantidades mayores es mucho mejor cuando la materia prima es compost semi-procesado, en lugar de material orgánico fresco. Esto significa que hace falta un compostero, aunque sea para preparar el material que se pretende dar a las lombrices.

Otro factor es económico: sería un poco caro comprar todas las lombrices necesarias para procesar todo el material orgánico del municipio. Es mejor empezar con una cantidad menor y aprovechar su rápida tasa de reproducción (se duplican cada tres meses), para obtener la cantidad de lombrices que se requiere para la producción plena. Un municipio que procede enérgicamente a recoger y procesar todos sus desechos orgánicos, durante varias meses generará más material del que las lombrices pueden comer. Hace falta terminar la producción de compost con todo el material semi-procesado que no pueden recibir las lombrices.

Hay también un motivo organizativo. Los técnicos necesitan tiempo para aprender a cuidar las lombrices y a trabajar con ellas. Es mejor que aprendan con una cantidad menor y llegan al manejo de una producción grande de lombrihumus cuando ya dominen plenamente el arte de la lombricultura.

Ya que el proceso completo del compostaje es un poco largo (dilata entre 3 y 4 meses tener un producto terminado), conviene destinar una parte del material orgánico (la que se sabe no podrán comer las lombrices) a la producción de bocashi, que dilata solamente 30 días y tiene mejor precio que el compost simple. Después de un año o un año y medio, aproximadamente, se podrá tener una producción plena de lombrihumus, con todo el compostaje dedicado a la alimentación de las lombrices. Durante el período inicial, sin embargo, es necesario producir algo de compost y es ventajoso también producir bocashi.

Es importante pensar en estos tres tipos de producción porque determinan el diseño físico de la abonera. El compost simple no requiere techo: el terreno debe ser plano, pero se puede cubrir con hojas de palma u otros materiales simples para evitar un exceso de agua. El bocashi es un poco más delicado. Requiere bastante agua al inicio del proceso, pero después no debe recibir lluvia fuerte y directa; es mejor que tenga un techo rudimentario. Las lombrices pueden empezar en canoas, pero al aumentar su población y el volumen de su producción, se deben hacer canteros en el piso, con un techo arriba, tanto para protegerlas del exceso de agua como de la luz directa del sol.

Otro elemento importante es el punto de entrega de los materiales. Debe estar cerca de los canteros del compost, y contar con suficiente espacio para que se puedan separar y cortar los pedazos de madera o de cualquier fibra larga y dura, antes de agregarlos al otro material. Si hay recursos disponibles, es buena idea hacer un piso de concreto, ligeramente inclinado, para que el exceso de líquido que se encuentra frecuentemente en los desechos orgánicos pueda drenarse en las primeras horas mientras se traslada el material a los canteros de compostaje. El líquido debe recogerse para ser usado en el compostaje mismo.

El elemento clave, una vez que se tiene el terreno, es el personal. A lo largo, en la abonera misma no se requiere mucho personal fijo: entre 2 a 4 obreros, dependiendo del tamaño del municipio. Sin embargo, para los trabajos iniciales de acondicionamiento del terreno y construcción de las instalaciones, y en momentos de gran movimiento comercial, hará falta personal adicional. Por esto motivo es importante incluir un grupo más grande, entre 6 y 12 personas, en las capacitaciones.

Antes de la capacitación, es importante hacer una buena selección del personal. El puesto clave es del responsable directo de la abonera. Todos los municipios que han avanzado rápida y efectivamente con su abonera tienen a la cabeza una persona bien seleccionada. Debe conocer la agricultura y los beneficios del abono orgánico. Tiene que ser muy operativa, capaz de tomar decisiones, de dirigir un equipo de obreros y también de ensuciar sus propias manos. Es mejor si tiene una actitud empresarial con capacidades para la administración y la venta. Lo más importante es que se interese por la abonera, se comprometa con su creación y éxito y que tenga el apoyo explícito y directo del director de servicios municipales, del gerente municipal (si hay uno), y del alcalde.

Para los otros 2 o 3 cargos fijos en la abonera, es importante seleccionar personas que sienten interés y gusto en la tierra y los procesos agrícolas y naturales. Probablemente se pueden encontrar dentro de la misma alcaldía, pero no se debe considerar solamente el personal de limpieza pública. Posiblemente hay personas más aptas en el vivero, en la sección de ornato y parques, o trabajando en el mercado o el rastro.

Para la capacitación del personal, hay tres recursos disponibles:

1. Los técnicos de AMUNIC pueden organizar talleres prácticos en el mismo terreno de la alcaldía. Piden solamente que las autoridades municipales estén decididas a crear la abonera, que un terreno esté seleccionado, y que se reúnan unos materiales básicos (material orgánico, machetes, palas, agua) y asignen el personal para los días de capacitación básica.

2. Otra opción complementaria es enviar el personal a hacer una pasantía de dos o tres días en uno de los municipios que ya tiene una abonera funcionando. Boaco, Matagalpa, Jinotega y San Rafael del Sur están disponibles para este fin. AMUNIC siempre tiene información actualizada acerca de los municipios que están en condiciones de proveer este tipo de capacitación.

3. Después del taller introductorio, con o sin una pasantía en otro municipio, el personal puede guiarse con el Manual básico para la elaboración y producción de abono orgánico (AMUNIC, 2003) y con otros materiales didácticos e informativos disponibles en AMUNIC.

Segundo Paso

Fuentes puntuales de materiales orgánicos

Además del terreno, del agua y del personal capacitado, la abonera requiere material orgánico. La meta es que se procese todo el material orgánico desechado en el municipio, pero se tiene que empezar con una cantidad menor. Para eso se deben identificar las fuentes puntuales de material orgánico que estén a la mano.

Las más obvias son el mercado municipal y el rastro. Los dos pertenecen al municipio y están, normalmente, bajo la misma dirección de servicios municipales que maneja la abonera. Prácticamente todos los desechos generados por el rastro son orgánicos. En la mayoría de los municipios están contaminando alguna fuente de agua. Si hay espacio, la ubicación de la abonera al lado del rastro tiene bastante lógica. Los dos deben estar fuera de la zona poblada, pero no tan lejos que el transporte se vuelve costoso. Las instalaciones del rastro incluyen caminos aptos para camiones grandes y lo mismo debe tener la abonera.

En cualquier caso, es una buena idea empezar, desde el primer momento, a llevar todo el estiércol, toda la sanguaza y todos los restos biológicos (incluyendo los cachos) que genera el rastro a la abonera. Constituyen un buen complemento, rico en carbón, para los desechos vegetales que proveen otras fuentes. Permiten un beneficio inmediato importante al eliminar una fuente de contaminación que es responsabilidad del mismo municipio. Además, permiten desde el principio, entrenar el personal en el buen manejo de materiales complejos. Lo fundamental en el manejo de una abonera es la aireación. El material tiene que recibir oxígeno continuamente. Si la masa de material orgánico no recibe oxígeno, si se vuelve anaeróbico, empieza a generar gas metano y otros afines que producen males olores. Es buena idea aprender a airear bien con material animal. Un equipo de obreros que ya maneja bien el material proveniente del rastro no va a tener problemas cuando llegan las grandes cantidades de material vegetal que genera la población del municipio.

Una visita a Boaco es recomendable para cualquier municipio que piensa iniciar su abonera con material del rastro. Allí se tomó la decisión de ubicar la abonera al lado del rastro a pesar del costo de comprar un terreno adicional y de la existencia de un terreno amplio al lado del vertedero municipal. Vieron con claridad las ventajas de estar mucho más cerca al pueblo, de estar en un sitio donde llegan agricultores continuamente, y de resolver completamente los problemas de disposición de los restos orgánicos animales.

En la misma visita se puede examinar también una manera muy directa, sencilla y efectiva de convertir el mercado municipal en una fuente de material orgánico puro. La realidad es que cada puesto de venta en cualquier mercado municipal normalmente genera desechos que son o casi totalmente orgánicos o casi totalmente inorgánicos. Las ventas de verduras y vegetales solo desechan material orgánico. Las ventas de ropa y zapatos botan principalmente películas de plástico y cartones, sobre todo cartón corrugado. No son materiales mixtos cuando los mercaderes los botan. Es solamente en los recipientes del municipio, bien sean carretones, carretillas, barriles o vagones, que se mezclan los orgánicos e inorgánicos.

Lo que se tiene que hacer, entonces, es empezar con una reorganización del sistema de recolección interna del mercado. Para ello, es bueno formar un equipo de trabajo integrado por el intendente, el responsable de la limpieza del mercado, y un(os) representante(s) de los mercaderes. Hay que diseñar unas rutas para recoger los desechos provenientes de los puestos de venta de verduras y vegetales, y otras para recoger los desechos de las ventas de ropa, de artesanía y de ferretería, etc. Luego, con la colaboración de los obreros encargados de la limpieza del mercado, se procede a informar a todos los dueños de los puestos acerca de la finalidad y diseño del nuevo sistema y se pide su colaboración. Si los mercaderes ya están organizados, es muy importante incluir a sus organizaciones en este proceso educativo e, incluso, en el proceso de diseño del sistema de recolección interna.

Hemos aprendido que es mejor usar carretillas y sacos de plástico o sacos de macen, y que los mercaderes guarden sus desechos hasta el momento de la recolección. La idea de ubicar una cantidad de barriles en diversos puntos del mercado para recibir los desechos de los diversos puestos suena bonito pero en la práctica causa muchos problemas. Es muy difícil evitar que los clientes del mercado tiren sus desechos, sean éstos bolsas plásticas o hojas de plátano, en el recipiente que sea cercano a donde van caminando. Automáticamente se van contaminando los barriles, aunque los mercaderes tengan cuidado de poner solamente material orgánico o inorgánico en el recipiente correspondiente. Es decir, se pueden poner barriles para recibir los materiales que tiran los transeúntes, pero no deben usarse para depositar los desechos generados en los puestos de venta.

Los puntos un poco más complejos son los comedores y las ventas de carne, pescado y pollo. Ellos también, como las ventas de verduras y vegetales, generan principalmente material orgánico, pero también tienen un porcentaje constante de bolsas plásticas y, en caso de los comedores, de otros objetos como pajillas y algunos vidrios y latas que deben quedar bien segregados de los orgánicos. Para estos puestos es importante realizar un proceso de planificación participativo para que los mercaderes se comprometan con mantener dos recipientes segregados en sus puestos, y con utilizarlos correctamente todos los días.

Una de las ventajas del trabajo con los mercaderes es que ellos se constituyen una especie de brigada de avance para el proceso posterior de educación de toda la población municipal. Normalmente viven en los diversos barrios del municipio y, una vez que experimentan como el nuevo sistema les ayuda a tener un mercado más limpio y agradable, están dispuestos a colaborar en la educación de sus vecinos.

El trabajo de recolección en el mercado no termina con la reorganización del sistema interno. Es muy importante la coordinación con el transporte de los desechos desde el mercado hasta la abonera. No deben estar almacenados los desechos orgánicos en el mercado por mucho tiempo. Lo mejor es sincronizar el momento que se termina de recoger el material orgánico del día con la llegada del vehículo de servicios municipales para que los mismos obreros de limpieza del mercado pueden ayudar a cargar el camión y asegurar que los orgánicos se mantengan segregados, sin que un descuido en el camión echa a perder todo el trabajo organizado dentro del mercado.

Aparte del rastro y el mercado municipal, algunos municipios cuentan con la posibilidad de recibir los desechos de diversos fuentes agrícolas, incluyendo potreros, arroceras, beneficios de café, y otras operaciones que generan cantidades de desechos orgánicos puros que pueden pasar de la categoría de problema ambiental a la de insumo para la abonera.

También, se puede organizar una recolección especial para los desechos orgánicos de los supermercados, los hoteles y los restaurantes.


Tercer Paso:

Centro de acopio de materiales reciclables

La recolección segregada de los materiales orgánicos en el mercado municipal automáticamente genera como subproducto la recolección segregada de una cantidad de materiales inorgánicos, compuesto sobre todo de plásticos y cartones, con algunas latas y botellas también. Este material es suficiente para empezar el centro de acopio de materiales inorgánicos reciclables.

La ubicación del centro de acopio es una decisión importante. Se debe empezar en un sitio que no implica mucho costo a la vez que reúne unas condiciones mínimas. El centro de acopio no puede estar a la intemperie. La lluvia destruiría el valor de los papeles y cartones. También llenaría las botellas plásticas y de vidrio, creando un posible problema de reproducción de insectos. Un techo es imprescindible. No es esencial que todo el centro esté cercado, pero debe haber una bodega que se puede cerrar bajo llave.

Idealmente, el centro de acopio y la bodega estarán en un galerón ubicado a la par de la abonera, para que un vehículo que recoge materiales orgánicos e inorgánicos en el mismo viaje no tenga que pararse en dos sitios diferentes para descargar. Si esto no es posible al inicio, es mejor ubicar el centro de acopio dentro del casco urbano en una dependencia de la alcaldía, como el plantel de los servicios municipales. Una ubicación lejana, en el vertedero, por ejemplo, solo se justifica si la abonera también está allí y si se pretende recuperar parte de los desechos ya acumulados el basurero mismo.

El diseño del centro de acopio debe contemplar cuatro áreas físicas distintas, para cuatro funciones diferentes: la recepción, la clasificación general, la clasificación específica y el almacenaje.

Para la recepción lo más importante es pensar en los vehículos que traen los materiales. Se debe buscar la manera de minimizar el tiempo que estén parados, descargándose, y de evitar que tengan que hacer maniobras difíciles. Lo ideal es un camino circular, con un patio techado donde puede parar un vehículo y descargarse directamente al piso de la entrada al galerón, sin necesidad de retroceder. El vehículo debe tener una lona que cubre los materiales reciclables, o—por lo menos—los papeles y cartones. Durante una lluvia descargarse bajo techo evita mojar los papeles. El piso de la entrada debe ser amplio, para que los materiales no se amontonen con un saco encima del otro.

Al lado de la recepción debe haber un espacio para la clasificación general. En este espacio se deben tener con sitios bien demarcados para papeles, cartones, plásticos, vidrios y metales. Cuando haya grandes volúmenes para procesar todos los días, se justificará una banda mecánica para que los trabajadores pueden quedarse parados en un mismo sitio y los materiales les pasen delante. Para empezar, sin embargo, lo indicado son unas mesas grandes y sólidas, donde se pueden vaciar los sacos que contienen materiales inorgánicos mixtos y clasificarlos sin agacharse. Para segregar los materiales después de la primera clasificación, es buena idea tener unas paredes divisorias ligeras. Tanto las mesas como las paredes divisorias deben ser portátiles, ya que los volúmenes relativos de los diversos materiales variarán de día en día, especialmente cada vez que se agrega una nueva fuente a la recolección.

Hay que asegurar una buena cantidad de sacos grandes para guardar los materiales antes y después de la clasificación específica. La clasificación específica es esencial para agregar valor al producto. Si los volúmenes son bajos y la recepción de materiales nuevos solo ocurre uno, dos o tres veces al día, se podrá usar la misma área y las mismas mesas de la clasificación general para realizar cada clasificación específica. En ese caso, no hace falta tener dos áreas físicas de clasificación, sino solamente una buena organización del horario. En cambio, cuando cada hora hay una descarga que requiere un proceso de clasificación, es importante preparar otro área con otras mesas para la clasificación específica.

Para el proceso de clasificación específica, hay muchos detalles y especificaciones para cada tipo de material. Es importante que todo el personal del centro de acopio y de recolección, participe en un taller de capacitación con los técnicos de AMUNIC, y que posteriormente consultan con frecuencia el Manual Básico de Clasificación de Materiales Inorgánicos. El principio general, sin embargo, es lo mismo para todos los materiales. Se pretende preparar sacos de materiales limpios, secos, y finamente clasificados para tenga el mayor valor posible para las industrias recicladoras.

Se vacía un saco de un solo tipo de material en la mesa y se procede a segregarlo según las especificaciones precisas correspondientes. Los metales, por ejemplo, se dividirán entre los ferrosos, el aluminio, el cobre y el bronce. Los papeles: entre el bond blanco, el bond de color, los cartones gruesos, los cartones finos, los papeles rayados, el papel kraft, el papel periódico, etc., quitando todos los contaminantes como son el papel carbón, los colochos, y las cubiertas plásticas. Los plásticos se dividen primero entre las películas (bolsas plásticas, por ejemplo), los plásticos duros y los plásticos blandos; luego cada tipo se sub-divide según las especificaciones de las fábricas clientes. Los vidrios: entre las botellas enteras vendibles para reuso, segregadas según tamaño y marca, y los vidrios rotos, clasificados por color: los claros, los de color café, y los verdes con los cuales van todos los otros colores también. Es importante tener un sitio especialmente acomodado para trabajar con los vidrios rotos: esto es para la protección laboral y para evitar el riesgo que pedacitos de vidrio queden en una mesa de trabajo y terminen contaminando los papeles.

Los materiales ya clasificados al nivel específico deben guardarse en sacos debidamente etiquetadas y puestos en la bodega. La bodega debe tener secciones para cada tipo de material. Otra vez es importante que los divisores entre las secciones sean portátiles. No siempre habrá la misma cantidad de cada tipo de material, y debe ser fácil expandir el espacio dedicado a un material y reducir el espacio para otro. AMUNIC puede ayudar con la organización compacta y efectiva de almacenaje. La bodega tiene que estar cerrado y con llave. Los materiales ya clasificados específicamente tiene un valor comercial significativo: deben protegerse y ser objetos de un control de inventario. Es también buena idea que el centro de acopio tenga un lugar para guardar los materiales de trabajo, incluyendo delantales y guantes para todo el personal.

El centro de acopio de Boaco tiene las condiciones básicas necesarias. El de Corinto también es funcional, aunque el local es demasiado pequeño para el volumen actual de la operación.


Cuarto Paso:

Fuentes puntuales de materiales inorgánicos

Cuando se organiza la recolección en el mercado municipal para recuperar los materiales orgánicos en forma segregada, automáticamente se crea una fuente dedicada de materiales inorgánicos. Normalmente estos consisten principalmente en bolsas plásticas y cartón corrugado, los cuales son bastante fáciles de clasificar y almacenar, y permiten empezar al trabajo del centro de acopio conjuntamente con la operación de la abonera.

Si se quiere especializar un pequeño equipo de personas en el trabajo de clasificación, sin embargo, no será rentable con solamente los materiales del mercado porque los volúmenes son demasiado pequeños. Para llegar a volúmenes que harán rentable el centro de acopio, hace falta buscar otras fuentes puntuales de materiales reciclables.

Una fuente interesante son las instituciones presentes en el municipio, empezando por la alcaldía misma, e siguiendo por todas las oficinas del gobierno, las escuelas, y las oficinas de las ONGs. Estas instituciones generan más papel que cualquier otro tipo de desecho. Organizar sus sistemas de recolección interna y compaginarlos con el trabajo del tren de aseo del municipio es un buen ejercicio inter-institucional que prepara a los miembros de la Comisión Ambiental Municipal y del Comité de Desarrollo Municipal para un papel de liderazgo en relación con la meta de la segregación domiciliar.

A veces se plantea la idea de crear una micro-empresa para realizar la recolección del papel, y en algunos casos (como en Matagalpa, por ejemplo) ya existe una. El problema con una micro-empresa de recolección de cualquier material es que representa una duplicación del trabajo. La parte más costosa del sistema de manejo de los desechos es la recolección y el transporte. Los vehículos municipales probablemente ya están pasando dos o tres veces por semana por cada una de estas fuentes de papel. Que otro vehículo pase por los mismos sitios solamente aumentaría los costos. Si existe una micro-empresa de clasificación del papel, lo mejor es que se encarga de la clasificación específica de este material, pero que deja la recolección para el tren de aseo que recoge los desechos de las instituciones.

Lo mismo se aplica en relación con los hoteles, bares y restaurantes que constituyen las fuentes puntuales más importantes de latas y botellas. Ya que estos últimos también son fuentes importantes de material orgánico, son puntos donde la recolección segregada de los dos tipos de material puede iniciarse, a la par del mercado municipal.

La organización de la recolección de los materiales reciclables en todas estas fuentes, que constituyen al fin el centro institucional y comercial del pueblo, es una buena preparación para la recolección segregada en el municipio entero. Conlleva la necesidad de examinar y racionalizar las rutas del tren de aseo y también un trabajo organizativo y educativo que involucra a muchos de los lideres de los diversos sectores presentes en el municipio.

Se debe designar un técnico al diseño del sistema de recolección, tomando en cuanta no solamente el trabajo en el vehículo municipal, sino también el sistema dentro de cada comercio o institución para guardar los diversos materiales en forma limpia y fácil de recoger, sin mezclarlos entre sí.

Copamex, el comprador de papel usado más importante en el país, ofrece unos recipientes de cartón corrugado especiales para mantener limpio y bien segregado todo el papel que se bota en una oficina. AMUNIC puede facilitar los arreglos para tener la cantidad necesaria en cualquier municipio que decide tomar este paso. Para las botellas y las latas, la manera de guardar los materiales en cada negocio debe responder al sistema de recolección y el tamaño del negocio.

El equipo técnico de AMUNIC puede ayudar con el diseño del sistema apropiado para cada municipio particular. Es interesante también estudiar los sistemas ya en operación en Corinto, Boaco y Matagalpa.

Quinto Paso:

La organización

Los pasos de establecer la abonera municipal y el centro de acopio no pueden tomarse sin una buena colaboración entre varias partes de la alcaldía. Los involucrados y sus papeles operativos centrales incluyen:

4 el alcalde: apoyo, presupuesto y liderazgo político.

4 el director de servicios municipales: dirección general, designación y supervisión del personal de la abonera y el centro de acopio.

4 el encargado del rastro: garantizar la entrega de materiales orgánicos no contaminados para la abonera.

4 el intendente del mercado: garantizar la entrega de materiales orgánicos no contaminados para la abonera y de materiales inorgánicos para el centro de acopio.

4 los responsables de medio ambiente y de relaciones con la comunidad: organizar la participación de las instituciones y comercios en la segregación de papel, latas, vidrios y material orgánico.

4 el equipo de recolección de desechos: garantizar el transporte de los materiales segregados desde las fuentes puntuales y su entrega sin contaminación a la abonera y el centro de acopio, respectivamente.

Esta colaboración no es abstracta ni teórica. Hay bastante trabajo que tiene que coordinarse y muchas decisiones sobre detalles que no se pueden prever de antemano. Por ende, se requiere un comité técnico inter-departamental específicamente para el aprovechamiento de los desechos. En algunos municipios este es un sub-comité de un comité técnico municipal ya existente.

Una vez creado, además de coordinar de las acciones operativas para la abonera y el centro de acopio, este comité (o sub-comité) técnico puede revisar el papel que juega el manejo de los desechos sólidos en el municipio y determinar el tipo de organización más apropiado para el aprovechamiento económico de los materiales. La meta es que los servicios municipales se autofinancien y esto supone algún tipo de organización empresarial. Las opciones que se pueden considerar son una concesión, una empresa municipal, o una empresa mixta.

En la práctica, después de promover la discusión de estas tres opciones en todos los municipios participantes, el equipo técnico de AMUNIC está llegando a la conclusión que no se debe perder tiempo hablando de una concesión o de una empresa mixta hasta después que el municipio mismo haya logrado organizar el servicio de manera empresarial. Realizar los cambios necesarios para producir y vender abono y materiales reciclables no es posible sin el liderazgo de las autoridades municipales. En otras palabras, el servicio municipal de manejo de desechos no es atractivo para ningún concesionario potencial mientras sigue siendo deficitario y basado en los hábitos ciudadanos actuales.

Todavía no hay ningún municipio en Nicaragua que ha logrado organizar una empresa municipal que se encarga en forma completa del manejo de los desechos sólidos. En el debate sobre este punto en los municipios participantes, sin embargo, se ha avanzado hasta aclarar varios conceptos claves.

En primer lugar, hay que integrar todos los aspectos del servicio. Las funciones de la empresa municipal deben incluir la educación de la población, la recolección de los desechos, la cobranza por la recolección, el procesamiento de los materiales, el mercadeo y la venta de los productos, el uso y mantenimiento de los equipos e instalaciones, y la disposición final de los residuos. Si no están incluidas todas las funciones, no se podrán determinar con precisión ni los costos reales, ni las entradas que haya, y no podrá determinarse el monto real del subsidio que provee el municipio, ni cualquier reducción lograda en ella.

En segundo lugar, debe haber un grado importante de participación de todo el personal involucrado en los ingresos brutos de la empresa. El monto de las ventas depende en gran medida de la calidad del trabajo de los obreros y su dedicación al éxito de la empresa. Normalmente, antes que el municipio decide sacar provecho económico de los desechos, los obreros municipales que realizan la recolección ya operan un negocio informal que consiste en agarrar algunos materiales de valor, mientras van cargando los vehículos de recolección. Luego venden los mismos a los intermediarios informales de los desechos. Su negocio no incluye el material orgánico mayoritario ni puede alcanzar eficientemente todos los materiales inorgánicos. Cuando el municipio decide aprovechar los materiales de manera formal y completa, los obreros tienen que abandonar su negocio informal. No conviene que esta decisión les representa una disminución de sus ingresos. Al contrario, una parte de las ventas totales debe regresar en forma de bonos a los obreros para que vigilan celosamente por los materiales y por la calidad de su clasificación.

En tercer lugar, se debe visualizar el nuevo sistema que se va creando como un servicio ambiental y comunitaria que interesa no solamente a la alcaldía, sino a todos los habitantes del municipio. De hecho, sin la colaboración de todos los comerciantes, de todas las instituciones, y de todos los residentes en la clasificación básica de los materiales orgánicos e inorgánicos, el sistema no será eficiente y rentable.

Una vez aclarados los conceptos, se debe avanzar hacia la aprobación de ordenanzas municipales que establezcan el sistema de aprovechamiento económico de los desechos, los derechos y deberes de los ciudadanos y la conformación de la empresa municipal de manejo y aprovechamiento de los desechos sólidos. Las ordenanzas deben establecer, por ejemplo, las tasas de los cobros por el servicio de recolección (ver paso seis) y las condiciones en las cuales se deben entregar los desechos (ver paso ocho). Para que ningún municipio tenga que iniciar su discusión de esta tema clave desde el principio, AMUNIC ofrece la publicación Modelo y ejemplos de ordenanzas municipales para el manejo integral de los desechos sólidos.

Finalmente, es muy importante que el comité técnico reconozca la importancia de la participación ciudadana y que abra espacios para que los diversos sectores involucrados pueden influir en el desarrollo del sistema. Una manera de hacer esto es a través de una discusión con la Comisión Ambiental Municipal, tanto para la consideración de los borradores de las ordenanzas con para la creación de un sub-comité con representación de todas las partes que participarán en el proceso de educación de la población (paso siete).

Algunos de los municipios con logros organizativos que están dispuestos a compartir sus experiencias son Matagalpa, San Rafael del Sur, Corinto, Somoto, Boaco y La Concepción.


Sexto Paso:

Tasas y ventas

Hablar del aprovechamiento económico es hablar del dinero. El manejo adecuado de los desechos sólidos es un servicio a la población y una mejora ambiental, pero si sigue siendo una carga financiera pesada para la alcaldía, no será sostenible por mucho tiempo.

Las entradas ordinarias del sistema también son tres: el cobro de las tasas por el servicio de recolección, la venta de los productos, y los aportes del municipio (el “subsidio”) que sean necesarios para cubrir los costos. En la mayoría de los municipios la entrada por ventas es cero y en algunos hay también aportes adicionales provenientes de algún proyecto o programa de apoyo al municipio, o el trabajo voluntario de algún grupo comunitario o ONG.

La finalidad económica de la Iniciativa La Basura es un Tesoro es aumentar el ingreso por tasas y ventas para facilitar la creación de una empresa municipal financieramente sostenible. Este planteamiento no contempla las donaciones. Consideramos que cualquier aporte extraordinario por parte de un donante u otra fuente debe limitarse al pago de inversiones capitales, como la compra de un terreno, la construcción de un galerón, la adquisición de unos equipos, o la realización de una campaña educativa inicial. No debe usarse para pagar los gastos operativos de ninguna parte del sistema: muchos proyectos iniciados con donaciones han fracasado al terminar los aportes externos porque dependían de ellos para la operación diaria.


Las tasas.

Teóricamente, los municipios debe cobrar por lo menos el 50% del costo del servicio de manejo de los desechos. En la práctica, sin embargo, la mayoría de los municipios apenas cobra el 20%. En la Iniciativa, los municipios participantes han comparado sus experiencias con la fijación y cobranza de las tasas y de sus discusiones salen varias pautas claras.

La primera pauta tiene que ver con el método de cobranza. Ya está claro que el cobro del servicio de recolección de desechos no debe estar inmerso en las actividades de un departamento de cobranza que también cobra el IBI, los impuestos sobre ventas, y las otras tasas por servicio. Los cobradores normalmente reciben un porcentaje del monto cobrado como complemento salarial. El monto mensual del cobro por el servicio de recolección es tan bajo en relación con los otros montos a cobrar, que no representa ninguna incentivo para el cobrador quien, en consecuencia, dedica todo su tiempo a los cobros más lucrativos.

Es mejor que los cobradores del servicio de recolección no tengan ninguna otra responsabilidad ni posibilidad de cobro, que el porcentaje del cobro que constituye su comisión sea bastante alto (20% a 30% en lugar del 2% o 3% histórico), y que reciban muy poco o ningún salario base aparte de la comisión. Algunos municipios han duplicado sus ingresos por las tasas de los desechos con solo asignar cobradores que no recogen el IBI y duplicar el porcentaje de su comisión. La famosa “cultura de no pago” parece ser producto, en gran medida, de un “hábito de no cobro” de los municipios mismos.


Otra pauta importante es que los cobradores se familiaricen con las rutas de recolección y trabajen en coordinación con los conductores. Se oye con frecuencia que pobladores alegan una falta de servicio como motivo por no pagar. Cuando esto sea cierto, debe ser motivo de una crítica y mejora del servicio. Si es una excusa falsa, es más difícil alegarla cuando el cobrador llega a la casa dos minutos después que ha pasado el tren de aseo.

El nivel de la tasa debe variar de acuerdo a la frecuencia del servicio, al volumen de desechos que genera la fuente y a la capacidad de pago del residente. Un hotel, un centro de salud, una imprenta o la oficina de un proyecto en el centro de la ciudad que genera muchos desechos y recibe un servicio de recolección tres veces por semana debe pagar mucho más que la tasa que se cobra a un residente pobre en la periferia cuya pequeña cantidad de basura se recoge una vez por semana.

También es esencial la voluntad política de motivar el pago. Esto depende, sobre todo, de la actitud del alcalde y los concejales. El ejemplo de la comunidad de Suchitoto en El Salvador es ilustrativo. Allá, el alcalde pide la colaboración de cada comunidad y cada barrio, y cuando un barrio cumple con las metas la alcaldía colabora con un premio escogido por la comunidad misma, que suele ser algo como la compra de cuadernos para los colegiales, por ejemplo.

Reconociendo que es importante regresar a las comunidades parte de los beneficios que arroja el sistema, los municipios participantes en la Iniciativa están discutiendo incentivos para los que hacen una buena segregación de sus desechos. Consistirían en rebajas de, por ejemplo, 25% o 50% en la tasa correspondiente si durante el período anterior el comercio, la institución o el residente tuvo una historia perfecta de entrega de los materiales segregados correctamente, cada vez que pasó el tren de aseo. Se busca establecer una relación directa y consciente entre la educación de la ciudadanía, el cobro por el servicio, el monitoreo y logro de una recolección efectivamente segregada, y unos estímulos que aumentan la identificación de los pobladores con el servicio y sus metas y logros.

Las ventas.

Es muy importante la unidad operativa y comercial en la abonera y el centro de acopio. La administración de las ventas esté ubicada bajo la persona responsable por la operación de la abonera y del centro de acopio. Algunos municipios han vendido materiales por menos de la mitad de su valor porque el administrador municipal recibió una oferta, desconocía la naturaleza del mercado y quería salir de un inventario acumulado. El encargado de ventas es clave para la rentabilidad del sistema y debe dedicar mucho tiempo y esfuerzo no solo a las ventas del momento, sino a aprender las particularidades de los mercados de los materiales usados.

AMUNIC publica y mantiene al día el Directorio de compradores de materiales reciclables en Nicaragua. También organiza visitas para oficiales municipales a las fabricas compradores, para que los vendedores pueden entender con precisión como satisfacer las especificaciones y así aumentar los precios que recibe.

También es importante la colaboración inter-municipal. El costo principal que confronta los compradores de materiales usados es el costo de reunir los materiales, ya que por definición, empiezan en manos de una multitud de usuarios. El municipio, más que vender los materiales mismos, están vendiendo su servicio de haberlos reunido y clasificado. Por esto motivo, no se debe ver el municipio vecino como un rival para la venta. Al contrario, si dos municipios juntan todos los papeles clasificados y permiten que la fabrica recicladora llena un furgón con un solo viaje, podrán exigir un sobreprecio que beneficia a los dos.

En relación con los materiales inorgánicos, varios municipios incluyendo Boaco y Corinto, tienen experiencia con la identificación de compradores locales de algunos artículos quienes a veces pagan mejores precios. Normalmente estos compradores son pequeños y medianos empresas que buscan recipientes con ciertas especificaciones para sus productos, o insumos muy particulares para la fabricación misma. Estos mercados nichos pueden ser muy atractivos para aumentar notablemente el valor de ciertos productos de la clasificación. Casi siempre requerirán ajustes en el sistema de clasificación y tal vez en la recolección. Esto es otro motivo porque el vendedor de los productos debe estar inmerso en las operaciones de la recuperación de materiales.

El mercado de los abonos orgánicos es muy diferente al mercado de los inorgánicos. Mientras la mayoría de los compradores de insumos industriales están en Managua, hay agricultores en todas las regiones del país. Mientras los compradores de materiales reciclables compran toda la producción que consiguen a precios que ellos establecen, la demanda por insumos agrícolas orgánicos es parte del crecimiento de un nuevo sector agrícola, impulsado por el sobreprecio que consiguen los productores internacionalmente por producción orgánica, y de los altos precios de los insumos químicos importados.


Por ende, la venta de los abonos requiere, más que información acerca de compradores existentes, una actitud de vendedor y un esfuerzo constante por explorar y conocer mejor el desarrollo actual de la horticultura y agricultura local y regional. AMUNIC está activamente participando en esfuerzos nacionales por fortalecer la demanda de los abonos orgánicos y reconoce que muchos avances dependerán de decisiones políticas nacionales. También está explorando las vías para lograr la certificación por Magfor del valor nutritivo de los abonos que producen los municipios del país. Sin embargo, y mientras tanto, cada municipio puede hacer mucho para encontrar los mercados existentes en su localidad y para abrir nuevos.

Un punto importante es que el municipio nunca debe pensar que el abono es gratis porque es un producto propio. Cuando el municipio, por ejemplo, utiliza los productos de la abonera en su propio vivero y sus parques y ornato de calle, debe pagar el precio completo de los mismos, registrando el costo como gasto de la dependencia usuario y como ingreso de la abonera.

Matagalpa tiene el sistema más avanzado de venta de abonos y está abierta a visitas.

Séptimo Paso:

La campaña educativa

A cualquier municipio le conviene aumentar la cantidad de materiales orgánicos e inorgánicos que recibe y procesa. El negocio de los materiales usados está en los grandes volúmenes. Cuando hay lombrices suficientes es casi tan barato producir 10 toneladas de lombrihumus diario que producir 10 quintales. El ingreso por las ventas, sin embargo, es muy diferente.

La fuente principal de desechos en cualquier municipio son las residencias particulares. El mayor volumen está en la recolección domiciliar. El problema es que el trabajo de separar desechos orgánicos de los inorgánicos, una vez que estén bien mezclados, es muy lento y fastidioso. Si es necesario, tiene el potencial de eliminar casi todas las ganancias de la abonera y del centro de acopio. Por eso, es esencial una campaña educativa para que la población aprenda a hacer la segregación en casa, antes de empezar a llevar los desechos domiciliares a la abonera y al centro de acopio.

Enfatizamos que los pasos uno al cuatro deben ocurrir primero. Si el municipio no tiene una abonera y un centro de acopio en operación, el flujo de desechos segregados que llega de la recolección domiciliar puede inundar el sistema. Es muy difícil inaugurar una abonera o un centro acopio y entrenar el personal, con un volumen alto e incontenible de desechos. Además, es un error grave educar a toda la población en la segregación de los orgánicos e inorgánicos, y luego mezclar los desechos segregados. El municipio que hace esto (y hay varios que lo han hecho en el pasado) pierde toda credibilidad ante su población.

Cuando la abonera está funcionando, sin embargo, y el centro de acopio está en condiciones de clasificar los inorgánicos para la venta, el municipio debe dedicarse energéticamente a la preparación para la recolección domiciliar segregada, y el elemento más importante de dicha preparación es la campaña educativa.